02 Feb
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Libertad… Sin Miedo

La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida”. Arturo Graf(1848-1913).

LA LIBERTAD COMO PRINCIPIO O VALOR PARA APRENDER A VIVIR.

El significado de la Libertad es una construcción histórica en los procesos del pensamiento humano, materializado en la producción, la economía y los modelos de educación política para ofertar o demandar, para dar y recibir, para caminar o parar, para movilizar las fuerzas creadoras de la motivación y la visión de sueños y construcción de realidades. Para trascender en la evolución del sentir humano, al amar, al cuidar y al convivir en la capacidad de deconstrucción y construcción, para transformar y asumir el significado histórico en la evolución de la vida, que en su esencia, (es el ejercicio del principio de la libertad) que se constituye en derecho humano natural, individual y político. Al tiempo que deviene en la oportunidad de ejercer el libre albedrío para insertarse en los límites del ser con otros, de la convivencia y la corresponsabilidad social, adquiriendo mayor significado y valor en la complejidad de las realidades de la sociedad contemporánea planetaria.

La construcción de la Libertad, como principio esencial del desarrollo humano, nos confronta en pleno siglo XXI y al observar los innumerables hechos, datos y comportamientos humanos, relacionados con el progreso y las formas de producción, consumo, relaciones socio-afectivas, culturales, políticas y de convivencia planetaria, se nos imponen imágenes, cada vez más ampliadas de horror y degradación de los valores que deben potenciar la esencia de la vida humana, mediada por la utilitariedad, el excesivo consumo, extendidos al entorno con efectos implacables sobre la naturaleza y el medio ambiente.

La trascendencia histórica de la sociedad global, ha mostrado los logros desde la era de la ilustración, del capitalismo industrial a la sociedad pos capitalista en una economía exacerbada por el crecimiento desmedido. De la edad moderna a la posmodernidad, se describe la hazaña en la construcción de la tecnología y el dominio de la naturaleza como proeza de la inteligencia humana. Sin embargo, los resultados no dan cuenta de la evolución del desarrollo humano en el ejercicio de la libertad y la responsabilidad con la preservación de la vida. Expresado en palabras de Amartya Sen: “En todo el mundo hay muchas personas que sufren muchos tipos de privación de la libertad.

En algunas regiones, continúa habiendo hambrunas que niegan a millones de personas las libertades básicas de sobrevivir. Incluso en los países que ya no son devastados esporádicamente por hambrunas, la desnutrición puede afectar a un gran número de vulnerables seres humanos. Además, un elevado número de personas apenas tiene acceso a la asistencia sanitaria, a un sistema de saneamiento o agua limpia y se pasa la vida luchando contra la innecesaria morbilidad, sucumbiendo a menudo a muerte prematura” (Sen, 2000, pág. 31). Así en los países más ricos, gran parte de la población sufre desigualdades de oportunidad para acceder a asistencia sanitaria o al menos una educación funcional que le permita un empleo, una remuneración básica y unos mínimos de seguridad económica y social. Igualmente, se sobredimensiona en el presente siglo, las desigualdades entre hombres y mujeres, afectando de manera directa la construcción de la familia como la primera organización vital, afectada por la guerra y la manipulación del individuo, no sólo como sujeto de la producción y del consumismo hegemónico de valores foráneos, sino como producto económico del esclavismo global en la producción de flagelos internacionales como el desarraigo territorial, la comercialización a escala global de la prostitución y la drogadicción en entornos estimulados por la pobreza a escala mundial, producto de muchas causas históricas como el colonialismo, la esclavitud, la guerra y las invasiones para extracción de los recursos No renovables, como el agua, hidrocarburos y minerales, cada vez más creciente como interés de las grandes corporaciones multilaterales.

En este escenario de complejidad, la vida requiere de re significación en cada individuo, su relación es intrínsecamente proporcional al grado de desarrollo humano de los valores y capacidad para ejercer la libertad en la construcción de la autonomía y la ciudadanía global. No sólo es un principio rector de la construcción inteligente de la vida humana, es un prerrequisito para agenciar las posibilidades de desarrollo social, del cual, dependerá la formación de las libertades individuales, sociales y políticas en la construcción de una ciudadanía que emerge como necesidad recurrente para garantizar la sobrevivencia individual y social. En este sentido, sin el principio, no se construye el valor, del cual dependerá el respeto por las libertades de todas y todos como comunidad planetaria. Como principio recurrente, la contemporaneidad nos confronta con la modernidad, con nuestros propios conceptos de valor.

Estar disminuidos, individualizados es ser presa fácil de los flagelos que aquejan a la sociedad contemporánea, que denigran su calidad de vida y su existencia. Canetti en su monumental obra nobel de literatura, Masa y Poder (1981), se hace cargo de las características de la masa y las condiciones que han de darse para que esta pueda formarse, mantenerse y finalmente desaparecer, destaca los atributos genéricos invariables de la masa, los cuales siempre tienden a crecer, (su naturaleza expansiva no conoce límites, y si existen, son creados artificialmente); en el interior de la masa reina una igualdad jamás puesta en duda; la masa ama la densidad (nada ha de dividirla ni interponerse entre sus miembros), en sí la masa precisa de una dirección, está en movimiento y se mueve hacia algo (existirá siempre que tenga prescrita una meta no alcanzada). Es la paradoja de la modernidad y la contemporaneidad, hacernos conscientes de nuestra individualidad en la colectividad para avanzar en objetivos comunes, formar comunidad.

Construir el significado de la vida y de la libertad, debe conducir a las comunidades a enfrentar su propia realidad. El miedo es al mismo tiempo, la fuerza para el desafío, para incrementar la capacidad de integración de competencias individuales y sociales en el cumplimiento de deberes ciudadanos como responsabilidades en la superación individual y social, como agentes de corresponsabilidad. Los seres humanos somos los constructores de la historia, la conciencia sobre el derecho a la libertad y su evolución social, será una permanente reflexión en el cambio de mujeres y hombres constructores de relaciones sociales más humanas, donde cada vez se hará evidente en la dinámica de los cambios que: “Todas las relaciones estancadas y enmohecidas, con su cortejo de creencias y de ideas veneradas durante siglos, quedan rotas; las nuevas se hacen añejas, antes de haber podido osificarse. Todo lo sólido se desvanece en el aire. Todo lo sagrado es profanado, y los hombres, al fin, se ven forzados a considerar serenamente sus condiciones de existencia y sus relaciones recíprocas” (Berman, 1998, pág. 7). La expresión de la libertad, exhorta a la sociedad a actuar y a exorcizar el miedo a enfrentarla, apropiarla entre las contradicciones de vivir o subsistir. Cuál es el riesgo al asumir la libertad para VIVIR? La vida en sí misma, es un proceso de seducción y encuentro con otros. Sin los otros, el sentido de la vida, se pierde. Entonces…De qué tiene Usted miedo?

Reflexiones: Qué nos dice Eduardo Galeano sobre nuestros miedos en la aldea global?- Veamos:

 

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